Consumo de insectos

Harina de insectos: regulación, consumo y beneficios nutricionales

El consumo de insectos, conocido como entomofagia, tiene una larga historia en diversas culturas alrededor del mundo.

En Europa no ha sido una práctica común en la dieta tradicional, menos en nuestra dieta mediterránea. No obstante, en las últimas décadas, ha habido un creciente interés en los insectos como fuente sostenible de proteínas, impulsado por preocupaciones ambientales y la búsqueda de alternativas alimentarias más sostenibles.

Este interés ha llevado al desarrollo de productos como la harina de insectos, que en las últimas semanas ha generado curiosidad, dudas e incluso desinformación en redes sociales

Regulación del consumo de insectos en la Unión Europea

En la Unión Europea, la comercialización de insectos como alimento fue autorizada en 2018 con la implementación de un marco regulador específico. Estas autorizaciones se enmarcan en el Reglamento (UE) 2015/2283 sobre nuevos alimentos, que establece que solo pueden comercializarse aquellos insectos que hayan sido evaluados y aprobados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Desde entonces, se han aprobado varias especies para el consumo humano, incluyendo su uso en la producción de harina. Recientemente, se aprobó el Reglamento (UE) 2025/89, que permite lacomercialización de polvo de larvas de Tenebrio molitor tratadas con radiación ultravioleta. Este tratamiento tiene como objetivo desinfectar el producto y aumentar su contenido en vitamina D3.

Aplicaciones de la harina de insectos en la industria alimentaria

El uso de harina de insectos en los alimentos está regulado por estrictas normas de seguridad y etiquetado. Además, su consumo sigue siendo una elección personal.

Según las autorizaciones de la Unión Europea, la harina de insectos puede incorporarse en una amplia variedad de productos, tales como:

  • Panadería y pastelería: panes, panecillos, galletas, bizcochos y pasteles.
  • Productos proteicos: barritas de cereales y suplementos proteicos.
  • Platos preparados: platos a base de leguminosas, pasta, pizza y fideos.
  • Snacks: aperitivos distintos de las patatas fritas.
  • Sopas y salsas: sopas, concentrados, polvos de sopa y salsas.
  • Productos cárnicos y sustitutos: preparados de carne y sucedáneos de carne.
  • Confitería: artículos de chocolate y manteca de cacahuete.
  • Bebidas: bebidas similares a la cerveza.

Europa

Finlandia: Desde noviembre de 2017, el grupo de panaderías Fazer introdujo el primer pan europeo elaborado con harina de insectos, específicamente de grillo, representando el 3% de la mezcla de harinas utilizadas.

España: Aunque la comercialización de insectos para consumo humano ha sido limitada, actualmente existen 37 explotaciones de insectos registradas en el país. Además, se están desarrollando proyectos significativos, como la construcción de la mayor fábrica de insectos del mundo en Salamanca, que producirá productos derivados de insectos para alimentación animal, agricultura y bioindustria.

Países Bajos y Francia: Estos países han sido pioneros en la investigación y producción de insectos, con varias empresas dedicadas a la producción de proteínas y aceites de insectos para alimentación animal y humana.

Etiquetado y alergenicidad

Para identificar si un producto contiene harina de insectos, es fundamental revisar la lista de ingredientes en su etiqueta.

La normativa europea establece que el etiquetado debe:

1. Indicar claramente el nombre del insecto. Por ejemplo: «Polvo de larvas de Tenebrio

molitor (gusano de la harina)».

2. Advertir sobre posibles reacciones alérgicas. Dado que las proteínas de insectos pueden causar alergias similares a las de los crustáceos, moluscos o ácaros del polvo, es obligatorio incluir una advertencia como:

«Este ingrediente puede causar reacciones alérgicas a personas con alergias a crustáceos,moluscos o ácaros del polvo.»

Si bien la normativa exige que esta información sea clara y visible, la ubicación y el formato pueden variar según el producto. Por ello, se recomienda leer detenidamente la etiqueta antes de su consumo.

Especies de insectos autorizadas en la Unión Europea

Actualmente, la Unión Europea ha aprobado la comercialización de las siguientes especies de insectos para consumo humano:

• Larvas del gusano de la harina (Tenebrio molitor).

• Langosta migratoria (Locusta migratoria).

• Grillo doméstico (Acheta domesticus).

• Larvas del escarabajo del estiércol (Alphitobius diaperinus).

Harina de grillo: un alimento de alto valor nutricional

Entre las harinas de insecto, la de grillo doméstico (Acheta domesticus) es una de las más utilizadas debido a su alto contenido nutricional. Destaca por su elevado contenido proteico, aportando aproximadamente 57.3 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto. Además, es una fuente rica en grasas saludables, incluyendo ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, y proporciona una variedad de vitaminas y minerales esenciales para la salud humana.

Es importante mencionar que, aunque la harina de grillo ofrece múltiples beneficios nutricionales, las personas con alergias a crustáceos, moluscos o ácaros del polvo deben tener precaución, ya que pueden experimentar reacciones alérgicas similares al consumir productos derivados de insectos.

¿Es la harina de insectos un superalimento?

La harina de insectos posee muchas características para ser considerada un superalimento, ya que tiene una alta densidad de nutrientes y posibles beneficios funcionales, como:

• Proteínas de alto valor biológico.

• Grasas saludables.

• Vitaminas y minerales en concentraciones superiores a otros alimentos comunes.

Sin embargo, al ser un «nuevo» alimento, aún falta más información y estudios sobre su impacto a largo plazo en la salud humana.

Desafíos y aspectos a considerar

A pesar de sus ventajas nutricionales y su potencial sostenible, la inclusión de insectos en la dieta enfrenta algunos desafíos:

1. Transparencia en la trazabilidad del producto. Desde su producción hasta su comercialización, es fundamental garantizar prácticas seguras y evitar trampas en el etiquetado, como aquellas que se han observado en otros productos (ejemplo: espárragos etiquetados como «de Navarra» pero producidos en China y envasados en España).

2. Producción sostenible y segura. Es clave evaluar factores como:

◦ El entorno de cría: ¿en qué suelos se produce?

◦ La alimentación de los insectos: ¿qué insumos se utilizan?

3. Aceptación cultural. En muchos países, la entomofagia sigue siendo vista con escepticismo, lo que ralentiza su incorporación en la dieta diaria.

Conclusión

La harina de insectos representa una alternativa alimentaria innovadora con un alto valor nutricional y beneficios ambientales. Sin embargo, su regulación, transparencia en el etiquetado y aceptación cultural siguen siendo factores determinantes para su expansión en el mercado global.

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